viernes, 5 de octubre de 2007
Un mensaje del equipo editorial
Es por eso que lo que han recibido en sus casillas de correo electrónico es importante. Es la semilla de algo que quiere ser grande. Ya hay varios de nosotros dando vueltas, cada uno metido en su tema, sin que haya mayor contacto o flujo de información relevante. Estamos aquí para cambiar eso. Queremos que esta semilla atraiga a otras semillas y surja un gran jardín. O un bosque.
Están asistiendo a los nacientes brotes de la primera revista del coaching en Chile, escrita por y para coaches. Ya es hora de tener un medio donde podamos profundizar e informarnos de la actualidad de nuestra disciplina. Pero, más que eso, aquí podremos transmitir nuestras inquietudes, canalizar nuestros aportes, presentar nuestras iniciativas e intercambiar nuestras miradas, entre muchas, muchas otras posibilidades. En suma, queremos ser el punto de partida de una comunidad muy especial: la comunidad de los coaches de Chile.
Queremos, pues, presentar esta iniciativa e invitarlos a regar esta semilla. Empezamos pequeños, pero quién sabe cuánto podemos crecer. Lo que sí sabemos es que queremos ser grandes. Hagamos que suceda.
Afectuosamente,
El equipo editorial
Revista Coach
La revista del coaching en Chile.
PRESENTACION DE PONENCIAS
Las preguntas que nos mueven
Antecedentes:
El coaching es una disciplina en plena formación, que como tal, requiere ser fortalecida con aportes en investigaciones y sistematizaciones sobre experiencias relevantes. Preguntas tales como: ¿qué es el Coaching? ¿qué tipos de coaching existen y cuáles son las distinciones principales entre éstos?, ¿cuáles son los efectos del coaching en personas y organizaciones?, ¿cuál es su diferencia respecto a los diferentes marcos teóricos que sustentan la psicología?, ¿cuáles son las herramientas del Coaching?, ¿quiénes pueden ser certificados como coachs? y muchas otras son preguntas con amplio espacio de exploración y propuesta.
El presente “llamado” pretende incentivar la producción de conocimientos sobre el Coaching, enriquecerlo como disciplina e incentivar el intercambio y la producción creativa y colectiva.
Objetivo:
El objetivo general es fomentar la producción de conocimientos y el intercambio sobre el coaching personal, organizacional y societal.
Los objetivos específicos son:
i) Convocar a coaches, consultoras en Coaching y Escuelas de Formación a que sistematicen los aprendizajes innovadores obtenidos en su experiencia de hacer coaching o formación.
ii) Convocar a coaches e investigadores a aportar proyectos de investigación sobre el coaching que enriquezcan los marcos teóricos actuales.
iii) Convocar a coaches a presentar iniciativas de emprendimiento y fortalecimiento de nuestra profesión.
Bases:
Modalidad de presentación: se podrán realizar ponencias escritas, videos o diaporamas las cuales se deberán enviar vía correo electrónico a contacto@icfchile.cl
Fecha límite de presentación: deberán presentarse antes del 30 de Octubre de 2007
Comité Académico: las ponencias, videos o diaporamas serán seleccionadas por un comité integrado por los miembros del directorio del ICF.
Presentación de trabajos: los trabajos seleccionados se distribuirán a través de la página WEB del Encuentro y los tres mejores serán presentados por los autores en el II Encuentro de Coaching organizado por la ICF.
Premiación: todos los autores de los trabajos seleccionados recibirán una distinción en el encuentro.
Bacterias, redes y comunidades
Por: Raúl Pacheco (artículo basado en el trabajo de Astramat*)
“Las bacterias en su evolución desarrollaron una diversidad de tecnologías a escala microscópica que han resultado piedras angulares de todos los organismos vivos. Las bacterias inventaron entre otras, la fotosíntesis, la ingeniería genética, la fijación del nitrógeno, la primera forma de hacer luz -bioluminiscencia- y la primera red de comunicaciones a escala planetaria. Nuestras células proceden de la simbiosis de bacterias.
Uno de los descubrimientos más insólitos es saber que los humanos no somos los creadores de la primera internet del mundo. Las comunidades bacterianas como una red de intercambio genético a escala planetaria ha persistido durante miles de millones de años. Las bacterias crearon la primera red de comunicación que interconectó la biota entera, una red que ha persistido hasta nuestros días. Ingentes flujos de información genética circulan a lo largo y ancho de este ciberespacio microcósmico, donde las bacterias intercambian genes con el mismo frenesí con que nosotros compartimos música por internet. No se trata de una simple analogía con nuestras redes informáticas, estamos hablando de redes de comunicaciones reales que permiten que un nuevo gen que confiere una ventaja evolutiva a una bacteria, puede ser transmitido a otras que están en las antípodas del planeta.”
He tomado estos párrafos textuales de un trabajo de investigación que me encontré en la red y que son una muy buena introducción para hablar de un tipo particular de bacterias que han llamado mucho mi atención: las vibrio fisheri. Estas bacterias que se alojan al interior de los calamares, tienen la capacidad de producir una “luz fría” la cual ilumina literalmente su entorno. Lo interesante es que aunque cada una de ellas tiene la capacidad de “iluminarse”, no lo hacen solas; necesitan de cierto número o masa crítica de sus compañeras para que entonces decidan encenderse. El proceso por medio del cual se “reconocen” y “saben” si están en número suficiente para iluminarse se llama el “quórum sensing”, que consiste en un proceso de “comunicación” química, donde “Cada bacteria luminiscente emite una pequeña cantidad de una sustancia química denominada AHL y al mismo tiempo tiene la capacidad de detectar la que han emitido sus bacterias compañeras, de forma que se comunican a través de la AHL. Si detectan que hay mucha densidad de esta sustancia en su medio ambiente, interpretan que son una gran población de bacterias y entonces se iluminan”. Una visualización de este proceso puede verse en http://astramat.com/alife/quorum/s/index.html, donde se simula la forma como opera esta “red descentralizada y cooperativa”, mediante la cual se da una relación equitativa entre los individuos, ya que es imprescindible que cada uno de ellos aporte información para poder tomar una decisión colectiva.
Más allá de la metáfora que me parece poderosa en sí misma, no puedo dejar de ver que en la esencia de la biología y de la vida, están grabadas las claves que nos pueden orientar en la creación de nuevas comunidades y redes cooperativas de personas que compartimos un propósito (¿evolucionar?… ¿iluminarnos?). ¿Qué otra cosa podría ser aquello que nos impulsa a crear, por ejemplo, asociaciones de coaches o iniciar emprendimientos de empresas abiertas y cooperativas?
La vibrio fisheri y el proceso del quorom sensing nos aportan interesantes hallazgos:
- El “conocimiento emergente”, que consiste en una información que ninguna bacteria posee individualmente y que “emerge” del colectivo, sin que se requiera de un gurú o de un líder que tenga la información y de la orden de iluminarse… mmmm…
- La “adaptabilidad de la red”, la cual tiene capacidad para actualizarse gradualmente en función de los cambios que se producen, reaccionando además ágilmente a cambios imprevistos, sin la existencia de un diseño predefinido, ni de ingenieros que ajustan el diseño original… mmmmm…
- La “autonomía en la comunicación”, dado que tanto la emisión como la recepción de la AHL es controlada por las propias bacterias, sin controles de mando centralizados ni dependencias en la interpretación del mensaje, ni ejecución ciega del mensaje. Las bacterias reaccionan a la percepción de la densidad global de la sustancia química que -ellas mismas están segregando-, en interacción con su medio ambiente… mmmm…
- La “confiabilidad” en cuanto que la percepción de la densidad (masa crítica) no se deriva de una auditoría externa de la situación, sino de una percepción directa de los individuos facilitada por la transparencia en el flujo de la información… mmmm…
- La “robustes del sistema ante fallos”, dado que si eliminamos nodos dentro de la red, no importa cuáles sean ni donde estén, el proceso de quorum sensing sigue funcionando sin problemas… mmmm…
No cabe duda que son fenómenos que nos llevan a reflexionar, particularmente a quienes hemos decidido emprender un camino para buscar ese encuentro, para crear espacios donde podamos “ser” juntos, donde podamos reconocernos e iluminarnos…
Copyright v/s copyleft
Finalmente, no puedo dejar esta reflexión sin recoger una distinción que considero de un extraordinario poder: el copyleft. El copyleft es en un sentido amplio la producción de conocimiento bajo la premisa de imponer las mínimas restricciones de copyright para producir innovación.
Las redes bacterianas, nos muestran una suerte de promiscuidad en la diseminación de información genética, que permite un medio ambiente cooperativo de producción de nueva información. En la cultura empresarial-capitalista, el copyright (derechos de autor) es un “activo” y se constituye en una barrera para el acceso a la información limitando radicalmente las posibilidades de cooperación y trabajo en equipo. El afán de proteger la innovación, la acaba a veces asfixiando, porque esta es a menudo producto de un trabajo cooperativo o de evolución en paralelo de muchos nodos.
“De la misma forma que en las bacterias es fundamental el trabajo en equipo ya que el ADN de una sola bacteria no es suficiente para generar sus condiciones, los nodos de las redes culturales copyleft conjugan entre si sus conocimientos y su creatividad para generar innovación, gracias a un clima proclive a la cooperación. Más relevante aún es el hecho de que la innovación surge de forma natural cuando una masa crítica de nodos de una red experimentan variaciones en un contexto de adaptación a su medio ambiente local.”
Quiero terminar estas reflexiones con una sincera invitación a re-leer y a re-mirar lo que estamos haciendo y la forma como lo estamos haciendo. Personalmente me llevo una renovada esperanza en la sabiduría que reside en nuestra esencia y la certeza de que existen caminos posibles para asumir el desafío de construír comunidades.
Raúl
Un espejo con ruedas
Una de “frases para el bronce del coahing” que más me marcó fue “en la vida somos como actuamos, y actuamos como somos”. La profunda y simple verdad de estas palabras me hizo “clic” de inmediato y me abrió los ojos a cómo mi forma de ser se refleja en mis dichos, decisiones, lo hago o dejo de hacer, cómo lo hago, en fin. Todo lo que hago es un espejo perfecto de mi forma de ser. Si voy un poco más allá, veo cómo he creado mi vida prácticamente a mi propia imagen y semejanza, por decirlo de alguna forma. He creado mi vida como soy. Así de simple.
Hago este preámbulo porque hace unos días, en casa de unas amistades, participé en una discusión sobre el nuevo sistema de transporte urbano de Santiago, nuestro querido y nunca bien ponderado Transantiago. En medio del debate recordé la máxima en cuestión, y pensé que es perfectamente aplicable a un sistema colectivo o social. De repente me aparece el siguiente pensamiento: “el Transantiago es como somos”. Debo haber pensado en voz alta, porque todos me miraron con cara de “ya estás hablando tus cosas raras del coaching”. Pero lo que quise decir (y así lo expliqué) es que, más allá del gobierno de turno o la postura que cada uno pueda tener, el Transantiago es un reflejo de cómo somos los chilenos. Es tanto lo que aparece de nosotros en él que me impresiona.
A mi modo de ver, el Transantiago nos refleja en una forma muy curiosa: es una amalgama de nuestros clichés, de todos los juicios que hacemos sobre nosotros mismos. Pueden ser más o menos ciertos, pero así creemos que somos. Quisiera referirme brevemente a un par de ellos para exponer mi punto.
Primer cliché: “Los chilenos copiamos todo”. Sabido es que la idea original del Transantiago es el plan de transporte de Bogotá, Colombia. Pero, viendo y leyendo los numerosos reportajes que han aparecido en la prensa comparando ambos sistemas, al parecer estamos ante un verdadero copy-paste. Pero lo que funciona bien en un país a veces no funciona de la misma forma en otro. Es cosa de mirar las multitudes que se agolpan en los paraderos por la mañana. Lo que me llama la atención es que hayamos copiado una idea colombiana y no estadounidense.
Segundo cliché: “Los chilenos hacemos las cosas a medias”. Recuerdo cuando Coco Legrand preguntaba “¿te has fijado que, en Europa, las puertas de corredera… corren?” No creo que nadie pueda decir que el Transantiago está terminado. Es como si quisiéramos ir de viaje en un auto con dos ruedas buenas, la tercera medio desinflada y la última de repuesto, pero esa rueda chica que traen algunos autos ahora. El tema es que todavía no vamos al servicentro a cambiar las ruedas por otras en buen estado. Dos ruedas en esta metáfora serían el sistema de cobro y los GPS, que aún no funcionan a plena capacidad o no se implementan aún.
Bonus Track: el consabido “jurel tipo salmón”. Me parece que aquí tenemos que hacernos una pregunta: ¿Queremos ser o no ser? Por lo que recuerdo, una de las razones de implementar el Transantiago era eliminar las micros amarillas. Se habló de buses más nuevos, con mejor tecnología, menos contaminantes, etc. Hasta ahí todo bien. De que hay buses con esas características dando vueltas, los hay. Pero juraría que la gran mayoría de los buses son las mismas micros amarillas de antes, sólo que ahora están pintadas de verde y blanco. Es cosa de preguntar a la Agrupación de Víctimas de Accidentes del Tránsito (Avat) que lanzará una campaña para identificar las micros más viejas del Transantiago.
Es cierto que el Transantiago puede ser mejor, por decir lo menos. Pero como entre los blancos y los negros hay toda una gama de grises, hay algo positivo que rescato de él. Siento que, aunque muy tenue, algo está cambiando en nuestra forma de ser. Con satisfacción he visto cómo estamos reclamando más y exigiendo nuestros derechos. Como que ya no aguantamos tanto. Es como si comenzáramos a despertar, a abrir los ojos. Ojala que no nos quedemos dormidos de nuevo.
Despertar es absolutamente necesario si queremos progresar como país y planeta. No podemos seguir dándonos el lujo seguir dormidos. Debemos ser más participativos en la co-creación de nuestra realidad. Hemos hecho muchas otras cosas bien. ¿Por qué el Transantiago debería ser diferente? Lo hemos creado; por lo tanto, tenemos el poder para que sea como nosotros queramos. No es fácil, pero no imposible. Cada uno de nosotros puede hacer algo. En otras palabras, ¿qué queremos que el Transantiago refleje de nosotros? Y, aún más importante, ¿qué refleja de mí? Dejo extendida la invitación para mirarnos en el Transantiago y ver cuáles son los clichés de nuestras vidas. Tomando responsabilidad por nosotros mismos, podemos responsabilizarnos por una parte y luego por el todo.
Comentarios, sugerencias, etc. a rdasso@icfchile.cl